Cozumel está sobre el segundo sistema arrecifal más grande del planeta, y lo bueno no está frente a la playa: está a quince minutos de lancha hacia el sur, dentro del Parque Nacional Arrecifes de Cozumel.
Hacemos tres paradas. Palancar Jardines es la de postal: cabezos de coral del tamaño de un camión separados por canales de arena blanca, con visibilidad que seguido pasa los 30 metros. Colombia Bajo es más tranquilo y con más vida: peces ángel, loros, morenas metidas en las cuevitas y tortugas más seguido de lo que uno esperaría. Y al final El Cielo, un banco de arena que te da al pecho, donde el agua se pone azul eléctrico y las estrellas de mar están en el fondo como si alguien las hubiera acomodado.
El guía se mete al agua contigo todo el tiempo, no te grita desde la lancha. Si vas nervioso, dilo en el muelle: te damos chaleco y alguien va a tu lado. Si vas con confianza, te clavas y de verdad ves las cosas. Las dos están bien. Aquí nadie se queda solo en mar abierto resolviéndola.
Entre parada y parada hay fruta fresca, agua fría y sombra. Este es el tour que la gente reserva una vez y vuelve a reservar el siguiente crucero.